Se sobrecoge de una vaga tortura
quemante en el escote de su tráquea.

Alza sus escombros y ruinas,
Se levanta sobre sus nudillos y coyunturas,
Chirrea sus tirantes húmeros.

Y se pone el traje rosa;
La sombra queda colgando
Igual que las correas deprimidas de un traje.

El cogote está seco,
Asumiendo su incoloro desamparo.

Bebió:
Amputado al dolor, porque un tequila
-se dijo a sí mismo-
lo cura todo, hasta las ganas
de lamer monedas.

La luz se hizo geometría en la memoria
y pensó en ti, fulana:
tu aliento abotonado en las axilas
tus huellas de bailarina oscura
sobre el pentagrama azul de la embriaguez,
tu cabeza guillotinada
por un enjambre borroso de recuerdos.

Salió, tocó la noche infartada de afuera,
Tenía un velo de niebla en los ojos;

Esa noche la luna
se le hizo chica.

***

En: Medina, Dante. Porque a mí me bautizaron con un trago de tequila (2008). ISBN: 978-607-00-0693-7.